Ahora está mucho mejor, estable y con buena energía. Tiene esa mirada tranquila de siempre y poco a poco va recuperando su ritmo. En el refugio seguimos cuidándola y acompañándola mientras termina de asentarse del todo.
Ya está en adopción y busca una familia que le dé calma, cariño y una vida normal, como cualquier pana se merece. Mientras tanto, aquí seguimos apoyándola en esta última parte del camino.