A Rafa lo hallaron vagando por las afueras de Albacete, sin chip ni rumbo. Las chicas que lo encontraron no pudieron dejarlo allí y lo trajeron al refugio. Desde entonces, su carácter ha brillado: es un joven de 2 años, curioso y cariñoso, que se ha adaptado rápido y siempre está dispuesto a saludar con entusiasmo. Cada día nos recuerda que a veces solo hace falta un gesto para cambiar una vida.