Después de varios días dando vueltas por un pueblo, Tantor fue hallado acurrucado bajo un coche, asustado y exhausto. Ahora, ya a salvo en el refugio, empieza a relajarse y a aceptar las caricias con cautela. Tiene 6 años y un corazón enorme, solo necesita paciencia y afecto para dejar atrás el miedo y disfrutar por fin de la calma que tanto merece.