A este pana lo encontraron en un pueblo y fueron los bomberos quienes lo recogieron y lo trajeron con nosotros. Al llegar se notaba que venía un poco descolocado, sobre todo con la gente, algo normal después de lo que ha pasado, pero desde el primer momento ha demostrado que es muy bueno y que con otros panas se lleva genial.
Ahora está con nosotros cogiendo rutina, aprendiendo que aquí no pasa nada y que puede estar tranquilo. Poco a poco va ganando confianza y mostrando el pana equilibrado que es. Lo que necesita es una familia con paciencia, que le dé su tiempo y le permita adaptarse a su ritmo. Cuando eso pase, estamos seguros de que será un compañero de diez.
Es un pana tranquilo, observa mucho al principio y poco a poco va soltándose. Ahora está en el refugio adaptándose a su nueva rutina y esperando una familia que le dé estabilidad y tiempo.